El Espejo de las Aguas de la Diosa
Para sanar heridas emocionales y abrir caminos de amor
Este ritual está inspirado en el elemento Agua, regente de Cáncer. Es ideal para trabajar sanación emocional, amor propio, vínculos, confianza y apertura del corazón.
Materiales
1 cuenco de vidrio
Agua
Pétalos blancos o rosados
1 vela blanca o plateada
1 espejo pequeño
Aceite esencial de lavanda, opcional
Preparación
Llena el cuenco con agua y coloca los pétalos flotando sobre ella. Si tienes aceite esencial de lavanda, puedes agregar una gota al agua como símbolo de calma y sanación.
Enciende la vela y ubica el espejo detrás del cuenco para que la luz se refleje sobre el agua.
Mira el reflejo durante unos minutos. Respira lento y permite que tu cuerpo se calme.
Luego repite nueve veces:
“Que las aguas de la Gran Madre limpien mi historia.
Que todo dolor vuelva a convertirse en sabiduría.
Que mi corazón recuerde quién realmente soy.
Hoy nace una nueva versión de mí.”
Acerca ambas manos al agua sin tocarla. Imagina que toda tristeza, miedo, abandono, preocupación o dolor acumulado sale suavemente desde tu pecho y es absorbido por el agua.
No fuerces nada. Solo permite que la energía se mueva.
Luego coloca ambas manos sobre tu corazón y di:
“Mi alma vuelve a casa.
Mi corazón vuelve a confiar.
Mi energía vuelve a florecer.
Desde este instante atraigo relaciones sanas, paz profunda y abundancia para mi hogar.
Así es.”
Permanece unos minutos en silencio, respirando con suavidad.
Apaga la vela con un apagavelas o con los dedos húmedos, sin soplar. Al día siguiente, vierte el agua en la tierra o al pie de un árbol como ofrenda y agradecimiento.