Palabras de la Directora
Querida comunidad:
Estos últimos días nos han recordado algo muy importante. La lluvia, el viento y los cambios que hemos vivido nos muestran que, por más tecnología o comodidades que tengamos, seguimos siendo profundamente parte de la naturaleza. Y cuando la naturaleza habla, nos invita a detenernos, a observar y, sobre todo, a volver a lo esencial.
En medio de estos días hemos visto personas ayudando a otras, vecinos tendiendo una mano, familias preocupándose por quienes más lo necesitan. Esa es la fuerza que realmente sostiene al mundo: la solidaridad. Cuando uno de nosotros sufre, todos tenemos la oportunidad de convertirnos en un pequeño refugio para alguien más.
Este 2026 ha sido un año intenso. Hemos transitado cambios importantes, momentos de incertidumbre y desafíos que, muchas veces, han puesto a prueba nuestra paciencia. Es comprensible que muchas personas se sientan más sensibles, más cansadas o reaccionen con mayor facilidad. Por eso, hoy más que nunca, necesitamos recordar que detrás de cada rostro hay una historia que no conocemos y una batalla que quizás está siendo librada en silencio.
En agosto viviremos también un período marcado por dos eclipses, fenómenos que, más allá de su significado astronómico, suelen invitarnos simbólicamente a revisar, cerrar ciclos y prepararnos para nuevos comienzos. Que este tiempo no sea vivido desde el miedo, sino desde la conciencia. Todo cambio trae consigo la posibilidad de crecer, de aprender y de descubrir una versión más fuerte y más sabia de nosotros mismos.
Mi invitación es sencilla: seamos un poco más pacientes. Hablemos con más amabilidad. Escuchemos antes de responder. Abracemos más y juzguemos menos. Cuidemos nuestras palabras, porque tienen el poder de sanar o de herir. Y recordemos que un gesto de cariño, una llamada, un mensaje o una ayuda oportuna pueden cambiar por completo el día de otra persona.
No podemos controlar todo lo que sucede a nuestro alrededor, pero sí podemos elegir la energía con la que caminamos cada día. Que nuestra presencia sea una luz para otros, especialmente en los momentos en que el mundo parece más complejo.
Les deseo que este tiempo nos encuentre unidos, conscientes y con el corazón abierto. Sigamos construyendo una comunidad donde el respeto, la empatía y el amor sean siempre nuestra mayor fortaleza.
Con mucho cariño,

Claudia Jara
Directora – Casa Berkana

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