Hechizo del umbral protegido
Durante los períodos de mayor sensibilidad energética, como la temporada entre eclipses, puede ser útil crear pequeños espacios de pausa y protección personal.
Este ritual propone trabajar simbólicamente con los límites, recordándonos que no todo lo que ocurre a nuestro alrededor nos pertenece ni necesita ser cargado por nosotros.
Propósito
Mantener límites energéticos y emocionales durante el período entre eclipses, favoreciendo una sensación de resguardo, presencia y claridad interior.
Materiales
- Una vela blanca
- Un vaso con agua
- Una pizca de sal
- Una llave
- Un paño claro
Procedimiento
Prepara un espacio tranquilo.
Coloca la vela al centro, el vaso con agua a la izquierda y la llave a la derecha.
Agrega una pizca de sal al agua y enciende la vela con cuidado.
Toma la llave entre tus manos y respira lentamente durante unos instantes.
Imagina frente a ti una puerta que se cierra suavemente ante todo aquello que no te corresponde sostener: preocupaciones ajenas, exceso de estímulos, tensiones o emociones que no necesitas cargar.
Cuando te sientas preparada/o, declara:
“Cierro mi espacio a la confusión, al exceso y a lo ajeno.
Permanezco presente dentro de mis propios límites.
Ninguna sombra decide por mí; ninguna emoción me gobierna.
Mi energía descansa y mi conciencia permanece despierta.”
Permanece algunos minutos en silencio.
Luego deja la llave sobre el paño y apaga la vela sin soplarla.
Envuelve la llave en el paño y consérvala de esta manera hasta que termine el eclipse del 28 de agosto. Después puedes desenvolverla y volver a utilizarla normalmente.
Para recordar
Proteger nuestros límites no significa aislarnos. También puede signific reconocer qué nos corresponde, qué necesitamos dejar afuera por un momento y cuándo es necesario descansar antes de tomar decisiones.
Durante estos días, procura darte espacios de silencio, descanso y observación. No todo necesita una respuesta inmediata.